Anomalisa: Una anómala animación.

“La película más humana del año”, así ha sido calificada esta cinta animada dirigida por Duke Johnson y Charlie Kaufman, (este último responsable también del guion). ¿Pero por qué es la más “humana” si es protagonizada por marionetas de goma hechas a través de impresoras 3D? Bueno, cabrá decir que hay momentos en los que es preciso vernos a través de espejos fragmentados para podernos reconocer, y eso, indudablemente, implica una introspección hacia miedos e inseguridades, emociones con las que fuimos abandonados en este mundo, y que son las mismas que nos unen o nos alejan de los demás. Precisamente es en esos otros, en sus rostros, donde muchas veces nos podemos reflejar, encontrar o perder.

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anomalise 2Como espectador de esta cinta, usted se sentará al frente de seres extraños que arremedarán su cotidianidad; cuerpos y voces chocantes que le costará aceptar como sus iguales, como personajes análogos a nuestra propia humanidad. Así, bajo la atmósfera única que logra este film, usted compartirá el sentimiento de incomodidad que vive el protagonista, incapaz de reconocer y de aceptar las diferencias de los demás, —o al menos de saberlas ver y entender —, y es allí donde su realidad se empieza a distorsionar. Usted no podrá más que inquietarse por 90 minutos, al sumergirse en este mundo de maquetas al ritmo de un stop motion elaborado, estático pero dinámico, y en ocasiones, graciosamente brusco.

anomalisa 3Anomalisa va de que Michael Stone, un prestigioso gurú en la atención al cliente, se encuentra en Cincinnati para ofrecer una conferencia. Al estar continuamente irritado, es un personaje que se arrastra a sí mismo. Hastiado del trato con los demás, buscará refugio en una soledad que acude con reclamos e inquietudes. Desde lo profundo de sí, se siente perdido y confundido, ya que todas las personas del mundo se han reducido a la misma representación. Los otros se han vuelto un “otro”; una masa homogénea en la que no hay ni el más mínimo brote de espontaneidad. Ante sus ojos, todos son planos y uniformes; para sus oídos, todos hablan con la misma voz. Un día conocerá a Lisa, una mujer autentica que destaca entre la multitud. Sus miedos e inseguridades la han hecho real; su canto traerá nuevas escalas y tonos para la vida del protagonista. Michael es una persona que ve y no mira, que oye sin escuchar, pero la vulnerabilidad de Lisa hará que él por fin pueda contemplar a otro ser en todo el espectro de su diferencia y de su fragilidad. Es por ello que se enamora de la única “anomalía” dentro de ese mundo tan cuadriculado, ese que llamamos confort. Sin embargo, pronto la rareza que representa Lisa, se convierte en un malestar para Michael, que en un intento de anular los defectos de la mujer, por temor o por intolerancia, desdibuja las particularidades de quien creyó podía amar. Es por esto que todos se ven y se escuchan igual alrededor del señor Stone. Claro está, que esto solo podía suceder al interior del hotel en donde trascurre la historia.

El hotel Frégoli, recibe su nombre de un trastorno psicológico que se caracteriza por que quienes lo padecen, alegan y piensan que el resto de los seres humanos son la misma persona. No en vano el protagonista se hospeda allí, puesto que todo es una metáfora que podría sugerir que la historia se desarrolla dentro del subconsciente del personaje, pues como cámaras subjetivas, el espectador está condenado a advertir la realidad tal cual como Michael la percibe.

anomalisa 4Cuadro tras cuadro, Fotograma tras fotograma de esta composición, tan delicada como una sinfonía, donde marionetas y emociones integran un discurso visualmente agresivo, conmovedor y profundo, es inevitable no preguntarse como vemos realmente a los demás, o si los percibimos de la forma en la que queremos hacerlo, invisibilizando o ignorando lo que realmente son.

El Eros agoniza en nuestra sociedad. Hemos dejado de invocar lo altero en nombre de la comodidad de lo normal. Somos tan Narcisos que vagamos tras nuestras huellas, sin la mínima intención de tomar el camino que marca la pisada de esos que son distintos. Anulamos la otredad del otro, por el confort de lo igual. Censuramos la diferencia de los demás por estar girando en nuestro egocentrismo como trompos sin fin. Pretendemos que el otro sea como yo, y hasta allí llegan los límites de las relaciones. Vivimos en un caparazón, y ¡como nos cuesta salir de nosotros mismos! Nos vemos en nuestros adentros, pero no somos capaces de reflejarnos en los demás, o de verlos en nuestra piel.

maxresdefault (1)Tal vez la gran reflexión de Anomalisa es que muchas veces no tenemos el valor de ver a los demás como tal cual son, y eso implica reconocer sus defectos, errores, manías, mañas y costumbres, que aunque sean contrarías a lo que somos, hacen parte de esa persona y la hacen ser genuina; en el afán de obviar, anular y silenciar la expresión de los otros, terminamos por convertir a los demás en seres despojados de esencia. Lo diferente sorprende, lo igual termina por saber a poco; lo anómalo llega a la rutina para despertarnos de ella.

anomalisaEl miedo por las diferencias de los otros, ha terminado por homogeneizar el mundo. Es por ello que es imposible en estos días no padecer del trastorno de Frególi, pues insistimos en ser iguales, en seguir modas y moldes, y somos una masa plana, moldeable y compacta. Estamos castrando así toda la diversidad y pluralidad, que antes de enfrentarnos los unos con los otros, debería enriquecernos y alimentarnos. Dejemos de ponerles a los demás las máscaras que queremos que utilicen, y aprendamos a reconocer y a apreciar sus verdaderos rostros.

Esta “anómala” animación es una radiografía impecable de la condición humana que nos tocó padecer. Nunca antes una animación había sido más real que la realidad misma, y esto es apabullante, ya que muchas veces se muestra estéril y vacía en películas con actores de carne y hueso. Estas marionetas de rostro fraccionado encierran en sus ojos una humanidad que es quizá el mayor logro de la dirección de arte a cargo de John Joyce.

El rodaje tomó dos años, cada día se filmaban dos segundos, pero tanta meticulosidad parece haber sido cobrada con creces. Es magistral como estos personajes ornamentales encarnan la corporalidad y la profundidad de los humanos. La belleza del filme recae en el retrato tan fiel y personal que hace de la realidad, que es tan sincero como el verse a un espejo; la desnudes de las figurillas es sutil, franca y para nada pretenciosa. las escenas eróticas, en las cuales el equipo se tardó seis meses,  presentan a seres plásticos haciendo el amor, pero paradójicamente nunca este acto se había visto tan íntimo en el cine, puesto que no solo su desnudes es trasparente, sino también lo son los anhelos, los miedos, las inseguridades, la vulnerabilidad y cada uno de los sentimientos con los que se encuentran Michael y Lisa, y que son capturados por una atmósfera impecable que impacta y deja al espectador en el vilo mismo de su alma.

Javier Andrés Arias Bernal / TW: @jaabBernal / silogismocronico@gmail.com

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Por:

Javier Andrés Arias Bernal

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