La Chica Danesa (y esa que todos llevamos dentro).

Recuerdo que cuando era niño, siempre que salía de una sala de cine lo hacía saltando por las escaleras, trepando por las paredes, uniendo mis manos como si fueran pistolas o reflexionando sobre la posibilidad de enfrentarme con mi destino, el que imaginaba especial y decisivo para la humanidad. En todo caso, era inevitable para mí no querer ser como los personajes de la gran pantalla. Con los años, y siempre que la función se acaba, me siento diferente al sujeto que entró al cinema; las películas me cambian, me influyen, pero lamentablemente mi imaginación ya no va tan lejos. Cuando aparecieron los créditos finales de La Chica Danesa, me pregunté cómo hubiera sido la reacción del niño que fui cuando él hubiese terminado de ver esta pelí, ¿Saldría contorneando mis caderas al caminar y acomodando mis brazos con delicadeza? ¿Saldría totalmente aturdido preguntándome sobre mi masculinidad? Allí, con la sala aún a oscuras y en la penumbra de mi intimidad, me volví a reencontrar con ese niño, otra vez fui él. Juntos abandonamos la sala con la sensación de que algo se incrustaba en mí. La proyección se acabó y me levanté de mi asiento sintiéndome un poco más mujer, pero cosa rara, nunca me había sentido más completo como hombre. ¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser mujer? ¿Acaso la respuesta no es la misma cuando nos preguntamos qué es ser humano?

images (8)Años 20, Dinamarca; cuerpo ajeno, el de un hombre. Él es Elinar Wegener, un talentoso pintor que evoca los paisajes de su niñez como quien recuerda el abrigo de una vida que pudo pero no fue. Son esas ciénagas, las de sus primeros años, las que revive con el anhelo furtivo de volverlas a ver una vez más, pero a través de sus verdaderos ojos, esos que poseen la sensibilidad de su feminidad, faceta nuclear de su vida que ha quedado recluida en un rotulo de señor. Su alma se vistió con el traje equivocado; su piel se resigna bajo los trajes varoniles que viste. Un día, su esposa le pide que posé para ella vestido de mujer, sin sospechar siquiera que está será la oportunidad que siempre estuvo esperando la dama oculta, la verdadera esencia de Elinar.

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Así nace Lili Elbe, cuyo nombre es una oda a la transexualidad, ya que fue la primera persona en someterse a una operación de resignación de sexo; pero más que esto, es una de las primeras lecciones que se le dio a la humanidad, sobre lo complejos que pueden ser los cuerpos y las mentes, tanto así que son fuerzas o instintos que transcienden más allá del aspecto biológico. Elbe es un ejemplo de que se puede ser como se quiere ser, como se siente que sé es; y representa fielmente la valentía que caracteriza a la población trans.

images (2)Es quizá el papel de Gerda Wegener, interpretado por la actriz Alicia Vikander, el responsable de toda la tensión emocional en la cinta. No solo es la esposa de Elinar, sino que su amor trasciende las mismas barreras que va rompiendo el cuerpo de su marido. Con dificultad, dolor y resignación, ella acepta al otro tal cual como es, lo reconoce y lo motiva a reencontrarse. Es así como su entrega hacia Lili también será incondicional, y ambas mujeres, ahora como amigas, serán participes de un verdadero amor, ese que es capaz de renunciar al otro para que este se desarrolle como debe desarrollarse.

La-chica-danesa-primeros-posters-de-la-pelicula_referencePor su parte, Eddie Redmayne quien interpreta a Elinar y a Lili, es dueño de una actuación casi que intertextual. Es capaz de encarnar, con suma gracia, la esencia femenina en el escaparate de un cuerpo masculino, pero también lo hace al revés. No solo interpreta a una mujer como solo un hombre puede hacerlo, sino que al tiempo, personifica a Elinar asumiendo una condición psicológica de mujer, lo que le permite personificar a un hombre como solo una mujer puede hacerlo. El actor es un hombre en el cuerpo de una mujer cuando actúa como Lili, y es una mujer en el cuerpo de un hombre cuando lo vemos en la piel del pintor. Su actuación es milimétrica, desde el movimiento delicado de sus muñecas, hasta el gesto de sus labios andróginos. la mirada de Lili o los pensamientos de Elinar hacia esas prendas femeninas que le roban toda la ilusión, son aspectos sumamente cuidados en la interpretación de Redmayne, con los que logra todo un abanico de expresiones que involucran y que matizan la historia. Así pues, la fuerza de la película recae en Gerda, mientras que el aspecto psicológico es propio del personaje de Elinar, que a su vez es y siempre fue Lili.

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imagesLa fotografía de la película, es uno de sus puntos más álgidos a favor. Sus colores, paisajes y escenarios europeos, trascienden más allá de la “postal”, y son conjuntos enmarcados que viven en las pinturas, en la historia y la psiqui de sus personajes, tatuándose en ellos y en quien disfruta de esta bien lograda producción. Cabe resaltar que aunque la cinta está basada en la obra de igual nombre del escritor David Ebershoff, está se queda corta al retratar la importancia histórica de su protagonista, y en ocasiones manipula los sucesos reales para engrandecer personajes como Gerda, magnificando así escenarios como la muerte de Elbe, que fue muy distinta a como se muestra en la pantalla.

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Probablemente, y si aún han seguido estas líneas, todavía estén desconcertados con la declaración con la que arranqué esta reflexión, esa en la que relataba que ver esta película me hizo “sentirme un poco más mujer”. Ver La Chica Danesa, implica ponerse en los zapatos del otro, en este caso, es mucho más puntual decir, en los tacones de esos otros.

45006Considero que ser hombre, no necesariamente es lo contrario a ser mujer. Biológicamente poseemos pliegues, contornos, cavidades o apéndices que nos inscriben como lo uno o lo otro, pero son nuestras personalidades, escenarios mucho más dinámicos que pueden trascender de lo femenino hacia lo masculino, o viceversa, en una retroalimentación que implica la construcción y el desarrollo de nuestra identidad. En este sentido, como hombre, yo le doy ciertas libertades a mi masculinidad, como vivir y expresar mis facetas más emotivas o sensibles, las mismas que son atribuidas a la feminidad. Soy un hombre que llora (disfruta llorar), soy un hombre que tararea canciones de chicas (le encanta cantar), y eso no me hace menos hombre, simplemente me hace ser yo, así soy yo.  Otra cosa, es que el “macho” es una construcción social tan cerrada que aprisiona socialmente a las personas, hasta el punto de que estás se sienten igual de presas a como lo están otras tantas en sus cuerpos ajenos. La Chica Danesa, no solo me hizo ser consciente de eso, sino que me hizo pensar por un momento en como sería mi vida si me encontrara en el cuerpo equivocado. La cinta dirigida por Tom Hooper, me movilizó hacia el respeto y la admiración, por un lado de la mujer y de mi lado femenino, pero sobre todo hacia esos valientes hombres y mujeres que rompen las etiquetas de sus cuerpos y géneros para transcender, para transitar hacia su propia verdad, la misma que no se impone desde una condición biológica o social, sino esa que le es fiel a nuestros instintos, emociones y ambiciones.

No necesariamente debes travestirte para ponerte en los tacones de un trans, basta con reconocer al otro en el respeto hacia sus diferencias. Tampoco el mensaje de esta película se queda en la identidad de género; enseña también a perseguir lo que realmente necesitamos para ser lo que queremos ser, pero sobre todo, en esta cinta vemos que amar al otro implica reconocerlo y dejarlo ser, dejarlo ir y dejarlo fluir.

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images (6)Finalmente queda una sola pregunta: ¿Qué es ser mujer, hombre, homosexual, lesbiana, transexual, intersexual o queer? la respuesta no se puede resumir o simplificar en un conjunto de iniciales que representen una población, la respuesta debe ir más allá, y es que todos somos humanos, con toda la diversidad y complejidad que ello implica. Somos cambiantes; constantemente transitamos de etapa en etapa a lo largo de nuestras vidas, más allá de la sexualidad, siempre estamos “mudando de piel”, cambiando de pensamientos y buscando una realización ya sea profesional, sentimental, corporal o emocional; incluso la realización de una feminidad o de una masculinidad en la vida de alguien, no es distinta a la realización de cualquier otro proyecto que adelanta alguien más. Cada decisión es respetable porque es un estilo de vida propio.

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Lili Elbe, 1926

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=9A-abKbpNa0

Por:

Javier Andrés Arias Bernal

TW:@jaabBernal  /silogismocronico@gmail.com

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